jabola y su cuaderno, el blog del bolo o el boloblog sideral

sobre mingitorios y otras informaciones inútiles

Posted in JABOLANCIAS by jabola on 22 octubre, 2010

En Pamplona todavía existe un servicio público, nunca mejor dicho, el mismo que hubo en casi todas las ciudades españolas. Me refiero a los Servicios Públicos por antonomasia o W.C. Públicos que soterrados formaban parte de la geografía ciudadana. Bueno, formaban parte en muchas ciudades de donde han desaparecido pero en Pamplona, por ejemplo, siguen escamondados, limpios y relucientes y para lo que sea menester.

En la Zaragoza de mi infancia, ay,  recuerdo los que estaban en:

* Paseo de la Independencia/Plaza de España, que pasó a mejor vida hacia el año 1961 al hacerse la reforma del Paseo y desaparecer el bulevar. Al más o menos estarían donde está ahora el paso de peatones, cebra, al principio de la Avenida. De paseo a avenida, el progreso, y adiós Servicios Públicos que por cierto eran muy concurridos y usados, se ve que “habíamos” muchos meones.

* Paseo de Mola, ahora de Sagasta, justo en la Glorieta de Sasera, al lado del actual cortinglis. Lo llevaba y cuidaba una anciana señora y siempre estaban como los chorros de oro. La tal señora tenía un hijo que era limpiabotas y que ayudaba a la anciana en la labor de mantener aquello brillante y relimpio. El  limpia, de estrábica mirada y ganchuda nariz, era un buen mozo de excelente planta y que iba siempre relimpio y vestido con buzo de peto con su caja de limpia y banqueta a cuestas: actuaba en la antigua Cafetería Imperia y por la rue. Lamentablemente no puedo recordar su nombre por más intentos que hago. Le gustaba mucho hablar de religión, por lo que vi y oí se había leído varias veces la biblia, y la primara vez que escuché hablar del paráclito fue en su boca, a pesar de mi formación en un colegio de religiosos que a cuerda tendida no estaba a 20 m. del hogar del limpia y de su señora madre. ¡Qué cosas!, paráclito, paráclito, paráclito, me pasé horas rumiando aquella palabra hasta que acudí a un diccionario, con lo sencillo que hubiera sido  preguntarle a él. Pero uno iba a un colegio de curas,  ya era de los alumnos mayores, y no iba a rebajarse a preguntar a un limpia, que sabía de aquello unas 145897 veces más que yo, faltaría más. Ya se ve que iba yo para tonto desde pequeñito. Sigo a lo de los WC,   que me enrollo.

* Coso Bajo esquina a Cantín y Gamboa y comienzo de la calle del Heroísmo.

* Plaza de San Francisco, en el lado de la gasolinera y entre ella y la sucursal de la caja ahorrativa grande.

Estos son los WC públicos que yo recuerdo con perfección. Pienso que  habría más y quizás en la Plaza del Portillo hubiera otro. Quiero entreverlo, pero con la memoria hay que cuidar mucho, que es muy tramposa: hace ver y creer en  lo que nunca fue. Si alguien lee esta entrada, ¿?,  y recuerda más que lo diga, que no se calle.

Volviendo  a Pamplona diré que han sabido mantenerlos, cuidarlos y que sirvan para prestar el servicio para el que fueron pensados. Están siempre, incluso en sanfermines, listos para su uso y perfectos, como en el mejor hotel, restaurante o bar, que ya quisieran la mayoría estar así de relucientes. Y gratis, al menos para obras y aguas menores, no sé si en el servicio de asiento cobrarán algo, siento no poder dar esa información, qué le vamos a hacer, uno es un tribulete aficionado y no repara en esas pequeñeces. En Pamplona conozco tres servicios y están allí de siempre, desde mi siempre  mejor, de toda la vida del dios, nuevos no se hacen pero los  antiguos los mantienen, los usan las gentes y en las sucesivas reformas de plazas y paseos en los que se ubican han  respetado tan digno servicio que es unas 541 veces mejor que esas cabinas-pirulí  verdes y herméticas que hay en Zaragoza; claro que eso debe ser la modernidad aunque para mí, que soy como un zulú, diría que es la horteridad. Además nunca he visto a nadie entrar en semejantes habitáculos, supongo que al personal le dará yuyu y mal rollo y más después de haber visto La Cabina de Mercero, que te entra una claustrofobia al encerrarte en el pirulí ese que te mueres antes de la evacuatio evacuationis. ¡Qué no, qué no!, yo entro antes mil veces en un bar antes que al supositorio ese. En cambio en Pamplona, otra galaxia,  allí todo es tan natural, tus escaleritas de bajada, tu pis y tu pas. Y sin claustrofobias ni yuyus.

Para  acabar diré que en Pamplona los  WC que yo conozco están en:

Plaza del Castillo, frente al hotel La Perla.

Paseo de Sarasate y bajo el Monumento a los Fueros.

Plaza de San Miguel y casi enfrente a la parroquia.

Y repito, no me cansaré: limpios, escamondados, usables, fiables, gratuitos.  También hay una casa de baños públicos en la calle de Eslava (D. Hilarión, el del método, sí, ese), pero esa es otra información, otro día.

Sigue una foto de hace unos días del WC de la Plaza del Castillo, sección hombres, deslúmbresen con sus brillos. Laus Deo!

 

P.S .: Do se amplían tan inútiles informaciones, domingo 24, 19:30 h.

Se me confirma el Servicio Público en la Plaza del Portillo, en el eje, y paralelo, a Conde de Aranda y aledaño a esta calle.

También se me dice de  un mingitorio público construido muy tarde, años 60, en la Plaza del Carbón. Efectivamente, pero era sobre tierra, no subterráneo, un casetón de pueblo, paralelo y aledaño al colegio de las RRMM  Escolapias, colegio serio y afamado en la ciudad y en donde las niñas entraban y salían, en aquellos años, a los sones de la Marcha a la Turca de don W.A.M. Sería para consolar a la crías de tan fea y tardía construcción. O no. Vaya usted a saber.

Lo dicho: seguro que el censo mingitoril zaragocí pude seguir ampliándose de plus en plus. Permanezcan atentos a la pantalla, continuaremos informando. ¿Había alguno en Torrero o en las Delicias?

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15 comentarios

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  1. Inde said, on 22 octubre, 2010 at 2:45 pm

    También han quitado las fuentes. Y los buzones de correos. Y, casi casi, los bancos (los de sentarse, los otros proliferan… incluso en demasía, pa mi gusto). Ahora, para sentarse ponen, si ponen, bloques de granito mondos y lirondos, sin respaldo, poco aprovechables, y que queman en verano y están congelados en invierno.

    Práctico, que se dice. Y habitable que la llaman, a la ciudad.

  2. jabola said, on 22 octubre, 2010 at 2:59 pm

    Y así es, querida Inde. Ya lo dice el refranillo:
    “Ni en invierno, ni en verano pongas en la piedra el ano” Me hielo, me aso, m’aso, m’elo,

  3. barino said, on 23 octubre, 2010 at 4:01 pm

    Te has dejado los de la PLaza Los Sitios, de esos me acuerdo a pesar de mi juventud

  4. Sopalajo de Arrierez said, on 23 octubre, 2010 at 7:32 pm

    Exactamente, faltan los de la Plaza de los Sitios (en aquellos tiempos Pza. de José Antonio). Aún estando tapiados, dieron su último servicio ciudadano simulando unos accesos a un imaginario Metro del París del Can Can que se recreó en dicha plaza para unos carnavales, allá por lo 80’

  5. jabola said, on 23 octubre, 2010 at 7:38 pm

    Pues sí. Y entre las calles de Zurita y Sanclemente para ser exactos.

    ¡Ay barino, tú joven y yo con estos pelos! Y es que ya vivimos con permiso del enterrador, no estamos para nada, mi se olvida todo, oiga.

    ¡Para ti es la vida, para ti, julandrón!: Joven, guapo y rodeado de bellezas ….. ¡Ah malandrín y todavía tiene tiempo de leer las jabolancias!

    Con el poeta: ¡Juventud nunca vivida, quién te volviera a soñar!

  6. Inde said, on 23 octubre, 2010 at 8:25 pm

    [Momento melancólico OFF]

  7. Gordonkly said, on 23 octubre, 2010 at 10:09 pm

    Va de melancolías, Inde.
    En mi pueblo, Faro Industrial de La Mancha, había, que yo recuerde, un único mingitorio público, que estaba en la trasera de lo que se llamaba La Concha de la Música. Los domingos, desde la primavera hasta el Pilar, ofrecía allí estupendos conciertos la Banda de Música Municipal (gran Banda entonces). Durante el resto de la semana la Concha de la Música sólo servía para que los chavales trepáramos por sus graderíos para luego pegarnos hostias como panes rodando desde las alturas.
    En la trasera estaban los servicios públicos. Los de señora tenían señora, valga la redundancia, que los limpiaba de manera constante y se llevaba alguna peseta de propina. Los de señores eran un mar de meadas de olor indescriptible al que había que acceder de puntillas y aguantando la respiración.

    La cita de Hilarión Eslava me trae un recuerdo asociado también a esa Concha de la Música. Ese método de solfeo, así como El Progreso Musical y el LAZ (editorial Boileau, Barcelona), eran los que usaban los esforzados profesores de la Banda para enseñarnos música en la rudimentaria escuela que se montó en aquella época y que hoy es floreciente Conservatorio Profesional.
    Por cierto que, cuando ya iba por el libro 3 ó 4 del LAZ, me di cuenta, gran desolación, de que Lambert Alfonso Zamacois, acróstico con el que se formaba el luego acrónimo del LAZ, no era una única persona, compositor y pedagogo, sino tres: Juan Lambert, Federico Alfonso y Joaquín Zamacois. Aquello me desilusionó muchísimo.
    Me he ido por las ramas, no? Perdón.
    Será la nostalgia…

  8. Inde said, on 24 octubre, 2010 at 3:50 am

    Yo lo decía por lo de “juventud nunca vivida…”. ¡Que la vivimos, coño que sí! Y lo que ha venido después, tamién. Y lo que venga, ¡bienvenido!

  9. Gordonkly said, on 24 octubre, 2010 at 11:34 am

    Ah, eso sí, por supuesto. Juventud (infancia) vivida, aunque la pena es que muchos recuerdos queden envueltos en una especie de niebla espesa para los que tenemos memoria de mosquito…

  10. mirón said, on 25 octubre, 2010 at 6:44 pm

    ¡Que gente más culta, seria y formal entra en este boloblog!

    Me quedo a bolos, ejem, cuando entro de cuando en vez a esta cueva de rojazos y anticlericales rabiosos. Pero a mí me gusta, sigue así Jabola.

  11. Ángel Lahoz said, on 25 octubre, 2010 at 8:51 pm

    Hará un medio siglo (sí,sí, casi cincuenta tacos) triunfaba en las ondas zaragozanas y en las bocas de la canalla un cha-cha-cha equívoco y suculento: “El vaivén del sucu-sucu; sucu-sucu te voy a dar”. Un suceso entre el dueño de un gimnasio y un bizarro soldado provocó groseras alteraciones en la letra original del bailable, concretadas en dos coplillas montaraces y festivas que inundaron la ciudad: “Se está poniendo de moda/en toda la capital/la picihina de Irisarri/el culo del militar”. “Por querer subir en globo/al cabrón del militar/le han tenido que dar tres puntos/alrededor del ojal”.
    El gimnasio Irisarri estuvo instalado en la calle de Bilbao, en el mismo local que después ocupó la estación de autobuses de la línea Logroño-Vitoria, frente a un afamado colegio de monjas que no citaré. (La publicidad que la pague el santo padre, que algo tiene que ver).
    ¿A qué viene todo esto? Pues viene muy a cuenta y cuento porque resultó que el centro de reclutamiento y banderín de enganche para que el gimnasta y sus acólitos pudieran practicar acrobacias eran los urinarios de la plaza de España. Tan es así, que durante mucho tiempo la bajada de esas escaleras, verdadero descenso a los infiernos, se tuvo por signo inequívoco. ¿Signo de qué? De qué va a ser: de santidad.
    Pamplona es otro mundo, claro está, pese a su nutrida clerecía. Esa foto que nos brinda Jabola es de película de espías, que nunca mean en los mingitorios y sólo se intercambian maletines o se pasan microfilmes.
    En Torrero, nastis de tuti. Allí se meaba en pared o en un árbol de su densa masa forestal.
    Como este es un blog de grandes sabidurías quizá alguien sepa el extraño origen de la asociación entre el viaje aerostático y la sodomía, entre subir en globo y tomar por el culo.

  12. jabola said, on 26 octubre, 2010 at 1:11 pm

    Do se contesta y se completan las inútiles informaciones hasta aquí dadas y sobre otras obtenidas de tan importante foro.

    A Inde: efectivamente nuestra juventud la vivimos y en abundancia. ¡contra El Patas Cortas vivíamos mejor!, tuvimos que nadar mucho y contra la corriente. En mi abundante ignorancia, y a pesar de mi “avanzada edad”, sigo pensando que la sigo viviendo. En serio. El sentido de los versillos de D. Antonio son los que en una de sus entradas dice Gordonkly: el olvido, la niebla, el sentido de la dudas que establece la memoria, ese sentido de deterioro que es inevitable. Y esto lo escribe uno que lucha contra la desmemoria y en un país de desmemoriados de libro.

    A Mirón: oiga, don Mirón, no se ría del personal y no nos joda con su tatachún. ¡Llamarme rojazo y anticlerical! Es usted un descarado y un busca ruidos. ¿Habrase visto?

    A Don Gordonkly: mucho me gusta tu expresión “… para leugo pegarnos hostias como panes rodando desde las alturas.” Hostias como panes, hostias macizas y morrocotudas. Como panes las hostias, me gusta. Y mucho.
    Sobre el método de don Hilarión sólo decir dos cosas:
    1.- Lo bueno que tuvo que ser el método para durar ¡150 años! en el candelero. No creo que ningún libro de enseñanza de ninguna otra materia haya durado eso y como método oficial.
    2.- Como corolario de lo anterior lo paupérrima que ha tenido que ser la enseñanza de música, y la musicología, en esta santa nación. La mera permanencia del método Eslava lo dice. Don Hilarión murió en el año de dios de 1878, wikipedia dixit. ¡Tela!

    A Dom Ángel. A mieles y bodas me convidas, querido Angelobaldi, a bodas me convidas. ¡Cómo me gusta tu excelente entrada! Voy a contestarte, no largo y tendido, como me gustaría, y me voy a ceñir en todo lo posible a estas penurias del blog donde dicen que se ha de ser conciso por el extendido razonamiento de que la gente mira y no lee. Pues que se jodan, digo yo.

    Es evidente que hablando de mingitorios, querido Ángel, la primera derivada es hablar de la mala fama, que los mingitorios, como los billares, cuarteles y gimnasios han tenido popularmente en lo sicalíptico y ello afirmado en siete mil casos que se dan. Recuerda el caso del karateka canario de este pasado verano. Como le dice el personaje La Fotógrafa a su novio, maricones de culo ambos, en un pasaje de la novela La Colmena: “Vamos a los billares a ver posturas.” En efecto: los mingitorios han sido lugares, y los muy concurridos más, para que menoreros, maricones, mirones y todo tipo de fauna sexual los tuvieran como su punto de encuentro y banderín de enganche. Y eso aquí y en Tumbuctú, pasando por donde se quiera. En el casetón que ayer decía que había a tapia de las escolapias de la Mantería se me dice que actuaba un tranviario que lo hacía de menorero.

    Desconocía yo que el asunto Irisarri tuviera su banderín de enganche en los WC de la Plaza de España. Y, permíteme, hasta lo dudo. Y por lo siguiente:

    1.- Un Gimnasio, en este caso el de Irisarri, es un sitio lo suficientemente atractivo para que se desarrolle “la actividad”. Alrededor del deporte y del músculo hay mucha mandanga y desvarío. No abundaré en algo tan evidente.
    2.-La canción del Sucu Sucu en España se graba y se hace popular en 1963, año en lo que tuvo que ser, o después, lo del asunto del militar. Ya en ese año no existían los WC del paseo, ya habían desaparecido.
    3.- El asunto del militar e Irisarri se completaba, hasta donde sé, con una mujer que completaba el círculo o trío. Irisarri daba, el militar recibía por cofa y a su vez el militar le daba a la mujer que lo era del dueño del Gimnasio.

    Bien. Sea como fuere aquello se les fue de las manos y, en efecto, hubo de intervenir la ciencia médica que con aguja e hilo tuvo que darle unos puntos de sutura el militar en zona prohibida, bullarengue u ojal que dice la coplilla. Y en efecto, ambas letrillas se cantaban por lo bajini por toda la ciudad con toda la mofa y befa, e hipocresía, que había en aquellos años de represión cuando cualquier asunto de este tipo saltaba. A mi padre le cabía un pan en la boca cuando le cantaba yo tan indecente coplilla en aquellos ya lejanos años. Es interesante que se vea lo rijoso de la letra original:

    Se está poniendo de moda
    Ir a la playa a bailar
    Se está poniendo de moda
    Ir a la playa a bailar
    El vaivén del sucu sucu
    Sucu sucu te voy a dar
    El vaivén del sucu sucu
    Sucu sucu te va a gustar

    Como no tengo dinero
    Nada te puedo comprar
    Como no tengo dinero
    Nada te puedo comprar
    Pero tengo un sucu sucu
    Y sucu sucu te voy a dar
    Pero tengo un sucu sucu
    Sucu sucu te va a gustar
    Ay tu no me pases hambre
    Que ami me hierve la sangre
    (Si tu quieres gozar
    Sucu sucu te voy a dar)
    Arrímate a mi negrita
    Arrima tu cinturita
    (Si tu quieres gozar
    Sucu sucu te voy a dar)
    Quererse no tiene horario
    Ni fecha en el calendario
    (Si tu quieres gozar
    Sucu sucu te voy a dar)
    Mi negra saca jugo a la vida
    Y bebe pronto que se termina

    Así que poco costó adaptar la letrillas alternativas a a tan carnal canción. Claro que de aquellos años es también Chachito mío que supuestamente cantada a un niño decía:

    Cachito, cachito, cachito mio
    Pedazo de cielo que Dios me dio
    Te miro y te miro y al fin bendigo
    Bendigo la suerte de ser tu amor.

    Me preguntan que porque eres mi cachito
    Y yo siento muy bonito al responder
    Que porque eres de mi vida un pedacito
    A que quiero como a nadie de querer.

    Cachito, cachito mio
    Tu eres el amorzito de mamá (e de papá).
    Cachito, cachito mio
    Tu eres el amorzito de mamá (e de papá).

    A tu lado yo no se lo que es tristeza
    Y las horas se me pasan sin sentir
    Tu me miras y yo me pierdo la cabeza
    Y lo unico que puedo es repetir.

    Cachito, cachito, cachito mio
    Pedazo de cielo que Dios me dio

    Y eso que había mucha censura, pero se la clavaban, a la censura, por todos los lados. Y es que contra el talento no hay censura que valga.

    Y por cierto Ángel: El Sucu Sucu, cantada por Alberto Cortez y original de un boliviano-argentino, no es un cha-cha-cha. Es un sucu sucu, es son y arranca del siglo XIX, el cha-cha-cha es del los años 1950/1960 y deriva del danzón. Wiki dixit.

    Para acabar. El tal Alberto Cortez, conocido en aquel entonces como Mr. Sucu Sucu, cantaba en el mismo disco Las Palmeras, las que saben de mi amor, que decía la canción. Y por aquellos años se abría la Piscina de ese nombre bajo el cabezo, piscina a la que iban todas las cabareteras, por decirlo suave, de la ciudad. Otro sitio curioso y en el que hay también sabrosas historias. En esa piscina y en la del Cura que estaba bajo el gasógeno y la que solo iban mujeres. Allí estuvieron los primeros desnudos pectorales de la ciudad. En lo del Cura, afirmo.

    Otra historia que contaré otro jour es la doña Pura y su amante don Impuro. Otro día.

    Para acabar. Desconozco de do viene la trilogía: subir en globo, tomar por el culo, escribir un libro. Supongo que es un machismo más, que con ello se quiere ocultar por improbable lo mucho que han tomado muchos. Escribir un libro era casi imposible para un 99% de la población en un país de analfabetos y montar en un globo no te quiero decir; y ahora te subes en un globo por nada que hasta la Ahorrativa te pone uno en las fiestas, escribes un libro con cuatro idioteces y ser bisexual está de moda. ¡Qué cosas!

    Para los rasgadores de vestiduras y otros dados a escandalizarse: lo dicho aquí sobre maricones y culos es meramente descriptivo y nada indica sobre la posición de Jabola sobre tan espectacular asunto. Y mucho menos crítica sobre o a la homosexualidad. Sí que es crítica y condena sobre la menorería, pero esa más que buscarla en los mingitorios habría que buscarla, en aquellos años, en los colegios de curas y frailes que había por doquier en la ciudad. He dicho.

  13. Gordonkly said, on 26 octubre, 2010 at 10:33 pm

    Fastuosas entradas, tanto de Don Ángel (cuyo libro tánto anhelo) con del Dueño del garito. Gracias, gracias, amado pueblo…

    Sobre el último párrafo de Jabola: anoche, en un delirio sólo justificable por mi agotamiento postmunícipe, confieso que ví (enterita) “Sor Citröen”. Otros se meten speed o escuchan esRadio, y yo no digo nada.

    El caso es que se me pusieron los pelos como escarpias en dos escenas, entre otras:

    – Sor Citröen, Gracita Morales, pidiendo de puerta en puerta en barrio rico con huerfanita de la mano, se topa con conocida que le relata el drama de ser maltratada por marido, pescatero para más señas. “¡Algo le habrás hecho tú!”, responde (¿ingenua?) la hermanita.
    – La otra escena (esta sí tiene que ver con lo que decía Jabola): Hermano de huerfanita está en internado de curas. Tras visita de domingo, ambos niños son separados para volver a sus respectivos orfanatos. El niño, de unos 4 años, llora desconsolado. El cura (Juanjo Menéndez) con una mirada que se me hizo turbia y esquiva, le dice: “Ven hijo mío, ahora te toca jugar conmigo”.

    La droga dura produce pesadillas. Palabra.

  14. Manolo said, on 5 noviembre, 2010 at 6:25 pm

    Querido Jabola, entre esa larga serie de urinarios publicos que citas en tu blog falta uno que estaba detrás de la Lonja.
    Un abrazo y hasta pronto.

  15. jabola said, on 5 noviembre, 2010 at 7:51 pm

    Querido Manolo: ¡Hay que joderse! Me pregunto cómo es posible que se me pasara por alto tan evidente monumento a la mingitoriedad.

    Efectivamente: estaban entre la Lonja y la acera que da al lado del Ebro. Precisamente se usaban como urinarios en los días de gran fiesta de la Lonja y en los que la burguesía zaragozana presentaba a sus hijas, reinas de las fiestas, bailes de gala, etc. Se ponían unos toldos y eran empalmados con la Lonja.

    Al lado de estos WC Públicos se ponía el fotomatón del caballito, con su cámara de fuelle, su trípode, sus cubos, etc.

    El único que queda de aquella época, además de la Lonja, es nuestro Goya, si bien con los huevos limados, según tenemos dicho y demostrado.

    ¡Gracias Manolo mío!


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