jabola y su cuaderno, el blog del bolo o el boloblog sideral

el niñito ryan y los otros ryanes

Posted in JABOLANCIAS by jabola on 14 julio, 2009

El día dos de este mes de julio de 2009 publiqué un post que se llamaba “la bella Dalila, los protocolos y el trato adecuado”. No repetiré lo allí dicho y si alguno de mis lectores quiere, sé que tengo al menos dos: ella y él, puede ver lo que allí se decía. Si que copio textualmente el final de mi escrito, que decía así:

Deseo.- Ryan, niñito extraído de Dalila, hijo de la bella Dalila, que luchas ahora por la vida: Sólo te deseo que cuando seas mayor hayas estudiado y trabajado lo suficiente para que desde dentro del sistema cambies los protocolos que haya en su momento, que seguro que también necesitarán mejoras y cambios. Eso es el progreso y no lo que sostienen las, así llamadas, autoridades sanitarias cuando afirman a huevo quieto que tu madre recibió el trato adecuado. Eso es mentira: Tu madre recibió un trato inhumano e inadecuado. Por la parte que me toca, te pido perdón.

Acabaré con el clásico: “Errores medicorum terra tegit.” Pues sí. Siempre fue así. ¿Hasta cuándo?

Mi deseo no se ha cumplido y Ryan no ha llegado ni al mes de vida. Ayer y hoy estamos conmocionados con la noticia de la muerte de Ryan, extrañamente leen su nombre en inglés y dicen Rayan, por una negligencia profesional de las de bulto: alimentar al pobre niñito con leche, pero no por la boca sino en vena. La dirección del Hospital Gregorio Marañón ha reaccionado esta vez de un modo rápido y contundente admitiendo la responsabilidad entera por la muerte, si bien en los primeros momentos con un toque de clasismo médico, otro más y van entosmil, diciendo que había sido por un error de “enfermería”, dando la penosa impresión de que los médicos querían quitarse la paja de encima. Con el paso de las horas se ha puesto sordina a esa vergonzante disculpa, admitiendo de un modo genérico el “error médico-hospitalario”.

El error es tan de bulto que sólo cabe pensar que la enfermera que puso la leche en vena pensaba que le suministraba un medicamento. No hace falta ser nada y sólo con ser adulto se sabe que la leche, las lentejas, la carne, etc., no se pueden poner en vena. Por lo tanto lo que se debe repasar es porqué esa enfermera, y más siendo novata en el servicio, pudo pensar que suministraba un medicamento cuando en realidad su trabajo debería haber consistido, sin más, en darle de comer a Ryan por vía naso gástrica. Quién supervisa todo eso, y saber en manos de quién queda el pandero en cada momento, es una respuesta ineludible del hospital G.M. y del sistema madrileño de salud.

No haré leña del árbol caído y esperemos que los procedimientos, tanto judicial como el burocrático hospitalario, se sustancien rápido. Al final una maldita cantidad de dinero intentará compensar lo que es tan irreparable como incompensable. La verdad es que la vida es especialmente cruel con algunas personas, con algunas familias y con algunos pueblos.

Deseo.- Mahomed, esposo de Dalila y padre de Ryan: sólo puedo mandarte un abrazo fraterno, lleno de emoción y de dolor. Mi deseo es que se haga justicia, con mayúscula: Justicia. Tanto para tu hijo como para tu mujer y que cesen las excusas, las medias verdades y tanta y tanta mandanga de gentes incompetentes y desleales con un sistema de sanidad que ha ido funcionando relativamente bien hasta que los Lamelas de turno han querido, y siguen queriendo, ir privatizándolo. Quizá la muerte de tus seres más queridos no sea inútil, Mohamed; especialmente la de tu hijo Ryan: quizás sin llegar a mayor, como yo le deseaba hace unos días, su terrible muerte sirva para mejorar los, así llamados, protocolos y en definitiva el sistema del que han sido víctimas entrambos, madre e hijo. Un abrazo Mohamed y, por la parte que me toca, también quiero pedirte perdón.

P.S.: siguen muriendo de un modo lento pero seguros los otros Ryanes que llegan en patera. Hoy dos, ayer tres, y van miles, y eso de los conocidos, que de los desconocidos nadie puede hablar. En la novela de Miguel A. Asturias El Papa Verde, cito de memoria y sin consultar nada, un personaje le dice al otro:

Sabed vos, Piedra, que si amargo es el sabor del guaro, más amargo aún es el sabor de la injusticia.

Pues eso: ¡cuánta y cuánta injusticia! Esta cita de M.A. Asturias, que ya he puesto alguna vez, me va tocar repetirla decenas y decenas de veces más. Prometo no cansarme.

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