jabola y su cuaderno, el blog del bolo o el boloblog sideral

ruido, mucho ruido, siempre el ruido

Posted in JABOLANCIAS by jabola on 13 julio, 2009

Una lenta tarde del lento verano. Hora de la siesta, sobre las 15.30 h. Escenario: una calle cualquiera del pueblo del que vengo hablando tiempo atrás; bueno cualquiera no, precisaré más: es la calle sobre la que da el balcón del cuarto donde duermo la siesta (ved post de 03/07/09).

A unos metros de mi balcón, sobre treinta, se ha derribado una vieja casa y están haciendo una nueva conservando parte de las bodegas antiguas, la vieja fachada, etc.; por lo tanto tengo las molestias habituales por tener una obra cercana, paso de camiones, palas, maquinaria, el propio ruido de la obra, sin que ello suponga mayor drama.

Hasta hoy, hasta ahora. Hasta las 15.30 del día de hoy, hora siestera do las haya en la piel ibérica, con un calor, 37º C., que se caían los gorriones de los árboles. Hoy se les ha ocurrido a los de la obra, Vitruvio los confunda, que en esa hora y a esa temperatura era el día adecuado e ideal para abrir una zanja de 1,5 m2 aproximadamente en el pavimento de la calle, zanja que se ha agujerico_de_dios_y_la máquina_asesinaabierto con una retroperforadora, ved foto de la máquina asesina y del agujerico de dios, que es ese martillo percutor como un clavo gordo que se mete en el suelo, haciendo un ruido infernal y alertando al mundo mundial de que ellos, los trabajadores, estaban a la faena y que repartían tac-ca, tac-ca, tac-ca, al vecindario y gratuitamente. Oíd aquí el ruido que llegaba derecho a mis orejas (medio minuto de nada, ruido_en_medio_de_una_siesta), pues ha dado la casualidad de que tenía la grabadora a pie de almohada. La faena ha durado escasos diez minutos, total era un agujero de chicha y nabo, han cesado los ruidos y el silencio ha vuelto a un pueblo en el que el mismo, el silencio y la calma, se puede cortar con navaja. Si hacen el agujero hoy, o mañana, entre las 10 y las 13 horas no hubiera pasado nada de nada: así alguien se ha acordado de la madre de señor Taladriz (aquí mi recuerdo emocionado a Torrente Ballester.)

Uno se pregunta, desolado, el porqué somos así y cómo es posible que desde la impunidad y el desprecio se hagan ruidos por cualquier motivo , en cualquier lugar, a cualquier hora e innecesariamente. Creo que después de Japón somos el segundo país más ruidoso del mundo: camiones de basura, motos con tubarro abierto, fiestas  populares, aglomeraciones de tráfico, 718421 obras diversas, industrias sin atenuaciones acústicas, televisores y radios al máximo de volumen, griteríos infernales en los bares y calles, músicas en disco bares y cafeterías, conversaciones por los móviles inmoderadas en autobuses y trenes, etc., etc., etc.

Aquí en el pueblo, donde, insisto, la calma se corta con cuchillo, cuando vas a dar un paseo a la caída de la tarde, en medio de unas maravillosas vistas puedes tranquilamente ver a lo lejos, y los fines de semana sobre todo,  una nube de polvo espantosa acompañada de un ruido que se hace ensordecedor cuando el imbécil de turno llega a tu altura montado en una de esas motos de cuatro ruedas que llaman quad o algo así, maqueado el intonso de hormiga atómica y al que no puedes reconocer pues va tapado de pies a cabeza; y ponte raudo a barlovento porque te pueden empolvar para un mes. Después llegan dos  o tres más, que la tontería y la imbecilidad suelen practicarse en masa y sociedad. Supongo que con sus descerebradas cabezas piensan que como han pagado un impuesto de circulación y han tenido seis mil euros, o lo que valga la porquería,  para comprarse la mierda de moto esa, pueden ir por el mundo adelante dando por el culo a todo hijo de vecino que se les ponga a tiro.

Y así somos y así nos va.

P.S.: cuando yo era niño y de pueril inteligencia, sobre 1955/60, salieron las motocarros, Placido que estás en los cielos, que eran ruidosas en sí mismas, mejor ruidosísimas. Fueron necesarias en una época de economía paupérrima y desaparecieron hacia 1970/75. Al conjunto de motocarro y conductor se les definía como: “Un hijo de puta montado en un ruido.” Pues eso. Lo dicho.

Avisaré de cuando el agujerico hecho en la siesta se usa al fin, me pica la curiosidad por ver el grado de necesidad, y urgencia, de hacerlo en tan intempestiva hora. Prometido.

El gran Forges no se cansa de publicar viñetas sobre este problema del ruido y si a él no le hacen ni p.c., imaginad el que me harán a mí con este post. Pero dicho queda.

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