jabola y su cuaderno, el blog del bolo o el boloblog sideral

mermelada de albaricoque

Posted in JABOLANCIAS, MERMELADAS, RECETAS DE COCINA by jabola on 17 junio, 2009

Yolanda, a la que ya he mencionado otras veces aquí, tiene una pequeña tienda en el pueblo del que vengo dando noticias y detalles en este blog. En un espacio inverosímil tiene casi tanto como en cualquier súper y proporcionalmente mucho más que en un gran almacén. Periódicos nacionales y locales, papelería, pan, bollería, comestibles, charcutería, lácteos, congelados, limpieza, frutas y verduras, bebidas y todo perfectamente ordenado y limpio, y ello en un pueblo que no llega a quinientos habitantes: da gozo el quehacer diario de ir a lo de Yolanda, es una suerte de dios tener una tienda así y a Yolanda a su frente. Bueno, que me enrollo, el caso es que el otro día me regaló la buena de Yolanda unos kilos de albaricoques ya muy maduros y que no estaban de buena presencia para la venta y lo mejor del caso es que los tales albaricoques eran de su propia cosecha y de excelente calidad libres de cualquier contaminante químico o de manipulación, en definitiva unos excelentes albaricoques para hacer una rica mermelada.

Una vez desechados los excesivamente maduros procedí a hacer la mermelada que es la cosa mas sencilla que se pueda imaginar, cuesta más contarlo que hacerla. Ahí que va la receta:

MERMELADA DE ALBARICOQUE

(Para cuatro kilos brutos de albaricoques)

Partid los albaricoques por su mitad y quitad los huesos.

Echadlos en una olla o perol que no quede más lleno que su 2/3 de capacidad.

Añadid las mondaduras de dos limones que estén sin tastanas (sólo lo amarillo.) La longitud de las mondaduras de hasta cuatro centímetros máximo, yo las pongo a ojo, a sentimiento.

Añadid el jugo de los dos limones después de exprimirlos.

Añadid un kilogramo de azúcar. 250 g azúcar/Kg de fruta.

Con cuchara de palo o inox removed moderadamente todo el conjunto.

Dejad reposar 12/24 horas en sitio ventilado el perol que taparéis con un trapo de algodón. (En el periodo de reposo los albaricoques sueltan sus jugos, ¡ay, la presión osmótica y la concentración, que jodías!, y se van macerando de tal modo que no es necesario añadir nada de agua para hacer la mermelada)

En fuego suave llevad a ebullición el perol, se insiste que sea en fuego suave. En la cocina las prisas y los fuegos fuertes llevan siempre al desastre; el que tenga mucha prisa que se vaya al súper y que se compre un tarro de mermelada y que se joda. Allá él.

Se formarán espumas, estad tranquilos que al cabo del rato ellas solas desaparecen o, si lo preferís, quitadlas con la cuchara. Removed cada pocos minutos. Proseguid con la ebullición lenta hasta el punto en que veáis que la mermelada está espesando. Haced una prueba de dulzor y añadid más azúcar, a sentimiento, si os parece preciso; yo doy las cantidades para mi gusto, me gustan las mermeladas ácidas y no muy dulces. Por otro lado las frutas vienen ellas mismas con más o menos fructosa, glucosa y azúcares, depende de la época, procedencia, etc. Así que avispad y haced vuestras pruebas, que una mermelada no es una reacción química de estequiometría fija: interviene el gusto y la mano, es como en el amor, un poco más, algo menos, que no me cansaré de decirlo. (Como orientación: con hora y media de hervor  a perol destapado debería ser suficiente)

Apagad el fuego y dejad reposar el perol hasta la tarde o el día siguiente.

Preparad los tarros do envasaréis la mermelada, bien limpios y hervidos durante unos minutos.

Poned al fuego, lento muy lento, de nuevo la casi mermelada. Observad su consistencia después del reposo y sabréis si necesita un simple hervor o más rato al fuego, dependerá de su consistencia. En esta ebullición última dad vueltas cada poco con la cuchara de madera, estad en la cocina y no por ahí hablando por fono o escribiendo un ensayo de filosofía moral; eso luego, una vez hecha la mermelada y apagado el fuego. Ustedes vosotros mismos habréis de decidir cuando se acaba el proceso.

Apagado el fuego, con una cuchara de madera o de inox meted la mermelada en los tarros previamente esterilizados, evitando que queden burbujas englobadas en la mermelada. Cerrad los tarros, bien cerrados, y ponedlos inmersos totalmente en una baño de María; cuando el agua rompa a hervir, con  los tarros adentro del baño, esperad diez minutos y apagad el fuego. Sacad los tarros y dejadlos enfriar. Etiquetad los tarros con fecha y cantidad de azúcar. Finis coronat opus!

Desde mi solana, 25º C, 21.37 h, viene una tormenta, ruidos del truenos al fondo. Laus Deo!

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