jabola y su cuaderno, el blog del bolo o el boloblog sideral

joaquín

Posted in JABOLANCIAS by jabola on 18 marzo, 2009

juaquinEl pasado domingo quince y por el Heraldo me llegó la esperada y fatal noticia del fallecimiento de mi buen amigo Joaquín Camón Urgel, el pasado día diez de marzo en Madrid. Descansa en paz, Joaquín.

Hace unos meses escribía aquí sobre mi amigo Raimundo, hoy me toca hacerlo sobre Joaquín. Y curiosamente ambos tenían un nexo común, un algo que los hermanaba y que a mí, sencillamente, me hizo quererlos.

Nos conocíamos desde niños, fuimos al mismo colegio, padecimos juntos bajo el poder de Poncio Pilatos y eso hermana mucho. Entre nosotros siempre hubo cariño, ternura, complicidad y una común visión del mundo para muchas cosas. Era Joaquín un hombre tipo erizo de duras espinas hacia fuera y blando, suave y peludo hacia adentro. Con un desaliño indumentario muy querido por él, barbas de profeta bíblico, tierno, muy tierno, amigo de sus amigos, era un hombre de una arriscada e insobornable independencia que le llevaba, claro, a enfrentarse siempre con el poder fuere el que fuere en cada momento. No era, pues, un hombre cómodo y su biografía está trufada de esos enfrentamientos que se fueron repitiendo en el espacio-tiempo con regularidad de metrónomo. Así, pasó, en un momento dado, de ser profesor titular de la universidad a ser simple veterinario de un pueblo perdido en el Maestrazgo pues no podía aguantar en su facultad la estulticia y estado de peloteo que se dieron en la época del penenato: sencillamente se fue harto de la facultad, no quiso ser cómplice de nada ni de nadie y con su excelente microscopio a cuestas, siempre viajaba con él, prefirió irse de humilde veterinario; curiosamente esta época marcó una etapa muy feliz de su vida. Como este que ahora escribo hay varios ejemplos, pero para muestra valga este simple botón.

Pasamos muchos y excelentes ratos juntos. Me enseñó, nos enseñó a unos cuantos, a escuchar con atención, y a comprender, a Beethoven, Mozart y a tantos y tantos otros. ¡Aquellos días de vinos y rosas en los que de madrugada Joaquín dirigía imaginariamente a la Filarmónica de Berlín, a lo Camonkarajan! O cuando recitaba-cantaba en un excelente alemán el recitativo de la novena o se soltaba por unos versos de Cernuda. Tantos ratos comunes, risas, exaltaciones, lecturas, iconoclastias, blasfemias, duelos verbales, ideas peregrinas, quimeras, siempre su bonhomía radical provocaba un punto de encuentro, de cercanía, en aquellas veladas interminables y en las que sólo el amanecer nos convocaba al sueño.

camonkarajan_ss_1981Los silencios y ausencias de Joaquín eran lo silencios y las ausencias de Joaquín. Siempre los respeté y en silencio y ausencia se ha ido. Enterado de su última enfermedad hice una discreta llamada a una familiar directa que me pidió silencio y discreción, pues eso era lo que quería Joaquín.

No me resisto a contar ahora una anécdota. Nacida una niñita, hija de una amiga común, Joaquín, generoso como siempre, dandy y exquisito en el fondo, dirigió sus pasos a la tienda de Ríos, en plena avenida de la Independencia, sitio donde el pijerío local viste a sus bebés recién nacidos. Entra Joaquín en la tienda, – con su pinta habitual: barbón, jersey de lana gruesa con su sempiterno lamparón en el centro del pecho, fumando, bandolera al costado-, y una dependienta le corta rauda el paso y le dice: “-Oiga, mire, lo siento, pero aquí no damos limosnas-“. Joaquín, tranquilo y risueño, le retoba: “-Señorita, que hoy no vengo a pedir, eso otro día, hoy quiero una ropica elegante para una recién nacida.-” El ínclito y supuesto pedigüeño era, a la sazón, catedrático de la universidad española.

Hombre inteligentísimo y de extraordinario sentido del humor, fue, y sin solución de continuidad,  radical, iconoclasta, anarquista, descreído, sabio, gran melómano, excelente gourmet, exquisito, fumador, buen hombre, tierno, muy generoso, amigo de sus amigos, excelente anatomopatólogo, inflexible con la necedad y los necios, insobornable y de arriscado carácter, gran inventor de finos neologismos, excelente conversador, gran imitador. Y gran amigo. Así era Joaquín. Mi Joaquín, nuestro Joaquín.

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6 comentarios

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  1. mario said, on 12 septiembre, 2010 at 12:40 am

    yo fui amigo y compañero de joaquin camon y se que hizo la tesis doctoral en frances en Gante(Belgica) sobre oncologia diseño y organizo e lLaboratorio de sanidad animal del pais vasco fue catedratico de anatomia y embriologia en la uab de barcelona y en la complutense de Madrid era un genio descanse en paz

  2. jordi Estrada i Marzà said, on 17 febrero, 2012 at 6:53 pm

    Ahora, hoy, 17 de Febrero de 2012 me ha venido mi apreciado profesor a la memoria y he descubierto que ya no volvere a comer esparragos trigueros con el. Siempre duro en lo academico nos espeto una vez al llamarle Joaquin por los pasillos un: para Vds Dr. Camon. Nos quedamos helados, pero al licenciarme varios años despues lo recordo y me dijo: ahora si, compañero, y para lo que quieras y siempre que quieras. No te olvidaremos. A ti no. Gracias.

  3. Nieves Martin Alguacil said, on 1 marzo, 2012 at 4:21 pm

    Que maravilla poder recordar a Joaquin, he reído, me he emocionado, pero sobre todo he disfrutado recordando…Tuve la gran suerte de “conocerle” y al conocerle quererle. Compartimos muchas horas, en la sala de disección, preparando a conciencia material, madrugadas de matadero, conversaciones largas sobre casi todo, música, política, educación, esto último nos encantaba. Muchas veces de acuerdo, otras muchas debatiendo con su especial visión y su fuerza en el discurso. También he tenido la gran suerte de disfrutar al Joaquín tierno, cantando sus joticas con la servilleta del restaurante puesta como cachirulo, cantando opera en alemán a pleno pulmón y con ese poderío de voz. Me han venido a la cabeza tantas anécdotas, tantos momentos bonitos… Hasta siempre.

  4. conxita llado pares said, on 25 febrero, 2013 at 7:31 am

    Hoy al buscarte te encontre pero no de la forma que hubiese querido, siempre estaras en mi memoria con tu bata blanca llena de lamparones, tu mirada de rigor en clase, y al salir con la calida. Recuerdo en una salida a Zaragoza como a dos alumnos nos cogiste del hombro y nos llevaste a cenar. Te ganaste el respeto de toda la facultad, pero tambien el cariño, eres un hombre recto y bueno, hasta pronto Joaquin

  5. Joaquín Pastor meseguer said, on 11 noviembre, 2015 at 9:37 am

    Tuve la oportunidad de compartir codo con codo las asambleas de la Facultad en el 71, el hacía sexto (fue el último año de aquel plan) y yo empezaba primero; inconformista, peleón, pragmático, dulce, amable, amigo de sus amigos, y enemigo declarado de la estupidez humana. Así era mi tocayo Joaquín Camón
    Joaquín Pastor

  6. Silvia Medina said, on 2 abril, 2017 at 9:18 pm

    ¡Qué alegría haber encontrado este blog! Fuí alumna suya de la asignatura “malformatas” como decía él. Era una persona y un profesor super especial. Inolvidable.


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