jabola y su cuaderno, el blog del bolo o el boloblog sideral

un viejo cuento sin caballo

Posted in JABOLANCIAS by jabola on 27 enero, 2009

Se habla hoy mucho de los cuentacuentos, de los tusitalas, de las tradiciones orales. Os propongo ahora uno que lo hemos oído unas siete mil veces y que es bellísimo y en el que, como en otros pasajes de la biblia, la literatura está presente en estado puro. Atentos que va una hermosa pieza literaria: la conversión de Saulo tantas veces oída.

“Saulo, respirando amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al Sumo Sacerdote y le pidió cartas de recomendación para las sinagogas de los judíos de Damasco, para que si encontraba algunos seguidores de Cristo, los pudiera llevar presos y encadenados a Jerusalén.

Y sucedió que yendo de camino, cuando estaba cerca de Damasco, de repente le rodeó una luz venida del cielo; cayó en tierra y oyó una voz que le decía: “Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?”. El respondió: ¿Quién eres tú Señor? Y oyó que le decían: “Yo soy Jesús a quien tú persigues. Pero ahora levántate; entra en la ciudad, y allí se te dirá lo que tendrás que hacer”.

Los hombres que iban con él se habían detenido mudos de espanto, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo, y aunque tenía los ojos abiertos no veía nada. Lo llevaron de la mano y lo hicieron entrar en Damasco. Pasó tres días sin comer y sin beber.

Había en Damasco un discípulo llamado Ananías. El Señor le dijo en una visión: ¡Ananías! El respondió: “Aquí estoy Señor” y el Señor le dijo: “Levántate. Vete a la calle Recta y pregunta en la casa de Judas por uno de Tarso que se llama Saulo; mira: él está en oración y está viendo que un hombre llamado Ananías entra y le coloca las manos sobre la cabeza y le devuelve la vista.

Respondió Ananías y dijo: “Señor, he oído a muchos hablar de ese hombre y de los males que ha causado a tus seguidores en Jerusalén, y que ha venido aquí con poderes de los Sumos Sacerdotes para llevar presos a todos los que creen en tu nombre”.

El Señor le respondió: “Vete, pues a éste lo he elegido como un instrumento para que lleve mi nombre ante los que no conocen la verdadera religión y ante los gobernantes y ante los hijos de Israel. Yo le mostraré todo lo que tendrá que padecer por mi nombre”.

Fue Ananías. Entró en la casa. Le colocó sus manos sobre la cabeza y le dijo: “Hermano Saulo: me ha enviado a ti el Señor Jesús, el que se te apareció en el camino por donde venías. Y me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo”. Al instante se le cayeron de los ojos unas como escamas y recobró la vista. Se levantó y fue bautizado. Tomó alimento y recobró las fuerzas.

(Hechos de los apóstoles 9, 1-20.)

¿Qué os parece? El relato corto, denso, emocionante, cargado de símbolos, lo tiene todo. Es pura literatura. Aquí Lucas estuvo inspirado, el jodío. “Al instante se le cayeron de los ojos unas como escamas …….” ¡Qué bonito y qué bien contado! Toda la parte de Ananías es sensacional y la imposición de manos todo un símbolo. Pero la teología es para los teólogos, me quedo en lo literario.

Una recomendación: leed el relato en voz alta, como un cuento, que es lo que nos cuenta San Lucas. Un cuento maravilloso.

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