jabola y su cuaderno, el blog del bolo o el boloblog sideral

El funeral

Posted in JABOLANCIAS by jabola on 27 noviembre, 2008

 

Si alguno de ustedes ha leído mi anterior entrada al blog leería que Raimundo, mi amigo fallecido anteayer, era, cuando menos, agnóstico y descreído. Pues bien, de nada le ha valido: ha tenido funeral católico como cada quién y le han cantado los gori-goris como a todo hijo de vecino, que de eso en este país se salva muy poca gente.

Claro, tú estás allí en el cajón mas tieso que un regle y  sin meterte con nadie, tan tranquilamente, y es muy, pero que muy ¿eh?, difícil recordar a tus deudos, a tus amigos que nada tenías que ver, ni querías saber nada, de la catolicidad y, mucho menos aún, con los curas que la representan, eso dicen ellos, que del Papa –el auténtico representante de Cristo-Dios en la tierra ¡ahí queda eso, barbero!- hacia abajo los que controlan la manija del dios y tiene la llave y el picaporte del cielo son ellos y sólo ellos, los curas, digo que dicen ellos de si mismos, tan modestos y caritativos siempre. (El catolicismo romano enseña que la salvación se obtiene solamente por medio de la Iglesia Católica y así el decreto sobre Ecumenismo del CONCILIO VATICANO II explicita: ‘Solamente por medio de la Iglesia católica de Cristo, que es auxilio general de salvación, puede alcanzarse la plenitud total de los medios de salvación'” p. 239, #816.)

Cuando  acudíamos al entierro de algún amigo o conocido común , entierro casi siempre precedido, como hoy, por el funeral corpore insepulto de rigor,  Raimundo, muy serio y formal y elegantemente maqueado para la ocasión ,acudía puntual al cementerio y esperaba a la puerta de la iglesia o capilla a que salieran cadáver y comitiva para acompañar a la estantería, ahora ya queman pero durante años ibas a la estantería de fijo, a la triste caja y a su contenido. Eso que hacía Raimundo lo hace mucha gente y de ahí la presencia de muchos hombres a la puerta de la iglesia mientras en el interior del establecimiento se cantan los gori-goris de rigor; si algún despistado, o amigo coñón, le preguntaba a Raimundo por qué no entraba a la iglesia él, invariablemente, contestaba entre la timidez y la zumbonería socarrona: “Es que, ¿sabes?, yo tuve, ¡ya hace tiempos, ya!, unas palabras con el Papa y con el Vaticano y tengo las relaciones rotas con todos estos (señalaba la iglesia o capilla) y no quiero saber nada de cualquiera de ellos.”

Esta mañana, en el funeral recordaba estas palabras y me sonreía lánguidamente, con la impotencia de lo inevitable. Melancolía.

Es figura y es fama que Raimundo era descreído y que no era católico en su corazón desde el comienzo de su edad adulta y a pesar de todo ello allí se le estaba diciendo una misa, una más, dicha por un cura desconocido y ajeno a él que desgranando las bienaventuranzas ha dicho un montón de lugares comunes, se ha apropiado de las intenciones de Raimundo y ha expuesto lo que nunca había pensado él, lo que nunca había sentido Raimundo en su madurez y siempre a favor de obra, de la de la iglesia claro, siempre pro domo sua el ínclito cura decidor. Mientras repasaba en su sermón lo dicho en san Mateo 5, 3-10, yo pensaba en todas estas cosas y la apropiación permanente que hace la iglesia de los momentos de transito en la vida de las personas: bautismo, comunión, casamiento y defunción. En el caso del bautismo y de la defunción el asunto es escandaloso de todo escándalo, dado que los protagonistas de esos actos no tienen ninguna posibilidad ni capacidad de respuesta para oponerse; en los otros dos casos, la comunión y el matrimonio son meros actos sociales en los que el personal se viste y arregla más o menos ridículamente para la ocasión y en los que se come y se bebe en abundancia y poco más.

Cuántas veces me preguntado el hasta cuándo será esto así, hasta cuándo esa “roña católica” (porque eso no es religión ni es nada) seguirá inundando nuestras vidas, es como un liquen indeseado que avanza siempre, que nunca pierde la oportunidad de estar allí donde nadie le había llamado. También me pregunto ahora las razones que pueden tener los deudos y familiares para pasar por encima de la voluntad del finado en pro de unas costumbres sociales que nunca respetan lo más intimo y sagrado que todos llevamos en el fondo del almario. Sé que juegan el qué dirán, la tradición, sé eso y sé mucho más, pero el resultado de no oponernos decididamente a todo ello lleva a una falsificación de lo que somos todos nosotros en beneficio de los que han detentado siempre el poder, pues éso y nada más que éso es el presidir los ritos de transito: poder. Otro día lo desarrollo más. Vale.

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2 comentarios

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  1. Kiliki said, on 19 enero, 2009 at 8:56 pm

    ¿Que son los gori-goris? Saludos Jabola

  2. jabola said, on 20 enero, 2009 at 9:41 am

    dice el diccionario: 1. m. coloq. vulg. Canto lúgubre de los entierros. Se escribe todo seguido pero muchos, hay costumbre, lo escribimos con el guión o separado. Kiliki, que tú sabes mucho, no gibes con el tatachún. ¿Qué es un kiliki? ¿Un cabezón? Kilikis, gigantes y zaldikos; y también cabezudos, que non hay que confundir. Los conceptos claros.


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